Es evidente que la “crisis” de la bandera nacional, se hace más evidente cuando llega el llamado Día de la Hispanidad. Este día también del Pilar, patrona de la Guardia Civil, la celebración queda para la misa tradicional y el acto de puertas a dentro que organiza el cuartel dianense.

Si hace unos días el conflicto de las senyera se trasladaba a las redes sociales, que sin franja azúl, que con ella, esta vez ha quedado claro que la bandera nacional y el día 12 de octubre no enganchan ni a los defensores de la españolidad que curiosamente sí aparecen cuando hay actos de carácter contrario a ese sentimiento. Esto es digno de un profundo análisis que viene a confirmar la poca capacidad e intención de movilización que tiene lo español. No se celebra en la calle por ningún partido como se hizo el día de los valencianos. Incluso la exhibición de banderas rojigualdas en los balcones como ocurría antaño, ha desaparecido por completo. Sólo los triunfos de la selección de fútbol motivaron lo contrario.

Esta realidad ha ido con el tiempo in crescendo hasta el punto que una buena parte de la sociedad parece tener cierto reparo al que dirán. Por ello, el análisis. Dirán de una bandera que por lógica debiera ser la de todos, pero que la memoria histórica y la historia reciente, más la gestión política se han encargado de la situación actual en la que muchos han preferido en la disyuntiva, apostar por el no a los símbolos, enseñas y banderas.