La verdad es que el primer día de las Fiestas de Dénia, se ha convertido ya en un clásico en el que la Calle Marqués de Campo se llena del colorido cada vez más original que proponen las Peñas jóvenes y menos jóvenes.

Desde primera hora de la mañana, la música, la diversión, se van apoderando de la calle. Nada ni nadie se detiene. Se saluda y abrazan unos y otros. Los bares atestados no se dan respiro. Glorieta, Condado y la Tasca van poco a poco convirtiéndose en unos hervideros de gente que baila y salta de modo que ni el chupinazo casi se escucha a la una cuando se dispara. Se espera a las siete para que los toros entren por primera vez en la plaza. Pero los toros son lo de menos. Pasan fugazmente y casi nadie se mueve. Llegan a la plaza y comienzan Els Bous a la Mar, Fiesta de Interés Turístico. Aquí viene el contraste, tres cogidas y tres detenciones en el festejo. Tres hombres, los tres forasteros. Los tres tienen que ser conducidos al Hospital. El tercero al caer se golpea la cabeza y es el más grave de los tres. Luego habrá algún que otro susto pero ya sin importancia.

No acabó ahí la cosa. Pasadas las 0nce de la noche de pronto se levanta una especie de tornado cargado de polvo en suspensión que provoca la estampida en las terrazas igualmente atestadas de gente. Allá van mesas y sillas durante la hora de desconcierto.

Por tanto este primer día podría ser llamado el día de los contrastes.