En un primer momento debíamos suponer que este «decorado» impresentable formaba parte del canon que los vendedores pagan por montar sus puestos de venta en el mercadillo de los lunes ahora trasladado por la feria de TOTS SANTS. Entre tanto dura ésta, se ubica en la paralela a Joan Fuster y la vía del ferrocarril. Pero resulta que cuando acaban y se desmontan los puestos y se marchan sus usuarios, la calle es intransitable de tanto plástico, cartón, cajas, comida y un larguísimo etcétera. Y no. No corresponde al canon citado dejar que sea Urbaser quien limpie la zona. A ver. Cuando en pleno casco urbano cualquier entidad festera o de cualquier otra índole, para poder celebrar cualquier acto en la calle, se le obliga a dejar el lugar como se encontraba antes del acto. ¿Qué ocurre con el Mercadillo?. ¿Cómo puede Dénia con su lucha por una imagen sostenible, turística o no, ofrece ésta que se puede contemplar y que es una mínima parte, en la fotografía que acompaña a la noticia ?. Ni circular se podía, puesto que además cuando salen los primeros quitan la señal de prohibido pasar.