Dénia ha tenido este fin de semana una destacada presencia en la feria FORMO 2020 que organiza la ciudad italiana de Bérgamo y que este año se ha celebrado en gran parte en formato virtual. Dénia ha presentado una ponencia en el encuentro de Ciudades Creativas de la Gastronomía de la red UNESCO y ha aportado dos muestras de queso de proximidad en una feria que tradicionalmente organiza la ciudad alrededor de los productos lácteos y en particular los quesos.

Viernes, en un encuentro coordinado por la Comune di Bérgamo, inaugurada por su alcalde, Giorgio Gori, representantes de nuevo Ciudades Creativas UNESCO participaron en una jornada de debate con el título “Food. Restart from Creativity” (Alimentación. Reiniciar desde la Creatividad) donde se apuntaron ideas y proyectos para reactivar la cadena agroalimentaria de las ciudades. El director de la Oficina y la Creatividad de Dénia, Floren Terrades, centró su intervención en las buenas prácticas a desplegar en destinos turísticos y la importancia del producto local como referente d ‘ofrecida singular. Además de Dénia, aportaron ponencias, las tres ciudades de la Gastronomía de Italia (Alba, Parma y la anfitriona Bérgamo), Belo Horizonte (Brasil), Tucson (Estados Unidos), Östersund (Suecia), Bergen (Noruega) y la española Burgos.

La cumbre internacional de las Ciudades Creativas UNESCO tuvo lugar dentro del llamado Proggeto FORMO, una feria de actividades que viene organizando la ciudad de Bérgamo alrededor de la alimentación y el queso. La ciudad italiana es la que más variedades de quesos tiene reconocidas en el ámbito de la Unión Europea, y son su gran referente gastronómico. Paralelamente se organizaron muestras y debates alrededor de los productos lácteos, e invitaron en las ciudades de la red UNESCO a aportar quesos de proximidad, que a lo largo del fin de semana estuvieron al alcance de todo el mundo en una exposición virtual.

Dénia aportó dos quesos valencianos de producción artesana y habituales en mercados, tiendas y restaurantes de la Marina Alta. Uno era un queso de cabra curado y pasteurizado, con una maduración de 25 a 40 días, elaborado por “Quesería San Antonio” (Callosa d’en Sarrià), una empresa familiar de larga tradición que ha conseguido importantes premios y reconocimientos en certámenes internacionales. Dos de sus quesos obtuvieron en 2018 la Medalla de Oro del World Cheese Awards celebrado a Bergen, Ciudad Creativa de la Gastronomía.

El otro queso procedía de la última granja de vacas que resiste en la vecina comarca de la Safor, “La Taulaïna Ganadera”, y era un queso de vaca fresco de servilleta, elaborado a la manera que lo hacían tradicionalmente los pastores de la Marina y la Safor. Las vacas de esta granja situada en el Marjal de Gandía se alimentan de pasto, forraje natural y naranjas. Su leche ganó en 2008 el premio Cántara de Oro.