Una serie de circunstancias se han unido este verano algo más acusadas que de costumbre que afectan a la Dénia que dice vivir del Turismo y que chocan con los esfuerzos correspondientes a la permanencia en la UNESCO como Ciudad Creativa. Por lo observado, ha bajado el nivel de calidad del turista ocasional, no se considera e residente con propiedad.

Montgoradio ha preguntado en varios establecimientos hosteleros emblemáticos del centro urbano y se ha encontrado con un mayor número de comensales que racionan las comandas, grupos que se marchan sin pagar o que se llevan hasta los ceniceros. Todo ello sin entrar a valorar el derecho de las personas a gestionar su pecunio como crea y pueda. Naturalmente a elegir el modo en que quiere disfrutar sus vacaciones, desarrollo y lugar. Pero sinceramente Dénia está obligada a mantener un nivel superior.

Nos hemos encontrado carteles por doquier que demandan camarer@s en pleno mes de agosto. Y con servicio en algunos establecimientos que deja mucho que desear. Lo que es preocupante cuando existe un Centro de Formación modélico (CDT). ¿Se paga mal?, ¿no hay ganas de trabajar?.

Sin entrar en el debate de las algas porque por mucho que se defienda su mantenimiento y conveniencia, muchísimos visitantes no lo van a entender nunca.

Dejamos para el final lo más preocupante de todo que es urgente combatir: la limpieza de las calles más allá de Marqués de Campo. Es mirar hacia otro lado cuando el nauseabundo olor a orines que desprenden muchas calles de la ciudad en pleno casco urbano y céntrico es más que evidente. Bendita lluvia la de estos días. Con lugares preferidos por los incívicos que son los contenedores cuya base debiera baldearse a diario si no limpiarlos al menos semanalmente.

Aquí el Ayuntamiento está obligado a realizar un mayor esfuerzo sobre aceras y rincones no sólo la calzada. El baldeo es caro sí, pero tan necesario como cualquier otro objetivo en el que invertir. Incluso si se necesita utilizar el dinero de los Presupuestos Participativos. Eso sí es una necesidad vecinal y de todos. Porque la limpieza es la gran asignatura pendiente de la ciudad. Una ciudad que debe exhibir un caché turístico modélico. Hoy hay ciudades que retiran los contenedores durante el día y los vuelven a su lugar a la hora nocturna.

Será tal vez exagerado el pronosticar que vamos camino de «Torreviejarnos» o Salounizarnos», pero este verano que pronto se irá puede haber significado dar un paso atrás. Ahora vendrán las cifras de ocupación y visitas a la Oficina de Turismo pero ese baremo no convierte a Dénia en el destino que merece ser. Porque además hay algunas inmobiliarias o particulares a los que no les importa que se alojen «hordas» enteras en viviendas de dos habitaciones o una sola. Claro que el verano invita a darle marcha al cuerpo, pero, con el respeto que merece el vecino que busca descanso.

Y esperamos con ansia que se aplique la nueva ordenanza circulatoria que regule el caos de patinetes y bicicletas por aceras. En definitiva, tolerancia, disuasión, pero eso significa vigilancia.

En definitiva, una invitación a la reflexión ante el mirarnos el ombligo. Una reflexión sobre la conveniencia de desestacionalizar de una vez con todos los esfuerzos posibles frente al hacinamiento de agosto. La defensa de una Dénia que merece tener mucho más brillo en su etiqueta.