Dénia está en permanente debate últimamente. Vamos no es que lo dejase de estar en algún punto de partida, pero hay que reconocer que en los últimos meses, las posturas contrapuestas se han personado abundantemente. A ello ha contribuido el Plan General que en plena exposición pública ha dejado claro que el idílico consenso no se va a producir y que la participación no es precisamente para enmarcar. De hecho si el Urbanismo siempre aparece bajo sospecha lo justifica el que en 40 años no hemos podido cerrar un Planeamiento y cuando se ha intentado con la “iglesia” (justicia) hemos topado.

Más debates, la peatonalidad de Marqués de Campo. Aquí el ciudadano de a pié no tiene dudas. Pero sí los que viven de ella. Esperemos que se valore todo y se actúe siempre en favor de la mayoría. Pero de una mayoría amplia. Porque la política olvida casi siempre que si está delegada por el ciudadano, no le confiere más potestad que esa delegación. Desde luego y mientras se decide ha de medirse mejor el cierre temporal en detrimento del tráfico ya caótico de por sí a cambio de una arteria desierta a una hora dónde en otras ciudades bullen en esa franja de tiempo.

No le daré mucha importancia al que hace referencia a la decisión tomada para ejercer de Reyes Magos. Ya se han pronunciado muchísimas personas especialmente en la mal entendida igualdad a partir de una decisión que no justifica el haber pasado de puntillas por ella.

Y las obras que siempre criticamos por las inconveniencias y trastornos que causan pero que una vez acabadas contemplamos con satisfacción. Si están bien hechas, claro. ¿Será un fiasco la Estación Provisional de Autobuses porque no se pueda maniobrar en ella?. No es la primera vez que se chapucea, no. Aquí esperaremos a la puesta en marcha de la misma.

En definitiva, bienvenidos sean estos debates, porque hemos llevado dos años en los que ha dormitado la oposición y el debate cuanto más vivo y constructivo, enriquece. Salvando los intereses más o menos velado que buceen en las decisiones municipales.