Este día 4 de Mayo se consideraba el día D para el comercio y otros establecimientos a los que se permitía la apertura. Como igualmente, viajar en autobús o taxis obligaba al uso de mascarillas que se han repartido en las paradas.

Principalmente las peluquerías, si bien no todas, esperaban este día aunque bajo las dudas de la aplicación de unas medidas de seguridad que han sido bastante farragosas y más al permitir un sólo cliente en el interior, aunque aparentemente ha sido el sector más activo. No así el pequeño comercio también sometido a estrechas medidas de seguridad.

Pero el ambiente más preocupante se da en los negocios de hostelería, cuya preparación para la fase 1 apenas se ha visto y más desde que ahora se plantea la duda de si el Gobierno obtendrá respaldo para prorrogar el estado de alarma puesto que de no ser así, los trabajadores sometidos a los ERTES tendrán que ser readmitidos y los empresarios enfrentarse a la reducción de sus terrazas un 50 por ciento y la admisión de todos los trabajadores que estaban en nómina. Una cuestión insalvable para muchos.

Algunos ya han manifestado que en esas circunstancias no abrirán sus negocios. Otros se han adecuado (muy pocos) a la autorización para servir comidas para llevar.