Resultado muy abultado (4-1) para el retrato de un partido que respondió a unos cánones conocidos. Porque el Dénia de hoy sólo sabe atacar y ese es su juego y es lo que hizo en Benidorm hasta el punto de llegar a un 70 por ciento casi de posesión de la pelota. Pero no siempre gana el que más ataca porque hay que contar con el rival cuando juega a ceder el balón y castigar el contrataque.

Eso hizo el equipo local, con una plantilla superior con un delantero como Hucha que marcó dos goles aprovechando su calidad. Calidad y una mala defensa del Dénia, porque cuando uno decide jugar al ataque, ha de cuidar las espaldas y eso el equipo de Esteban lo hace mal. Se obliga a defender con los de atrás de la línea defensiva, o tres, si alguno de ellos se ha sumado al ataque, y ahí, un equipo con el local, le hace mucho daño.

Fue la tónica de la primera mitad que ya fue un calco de lo que vendría pero con la diferencia de que los quince minutos finales, los dianenses ya no tenían el mismo fuelle. Con el 2-0, el partido no cambió. De salida en la segunda parte, tampoco.

El Dénia ataca que atacarás y francamente lo hace muy bien, pero cada pérdida de balón no es seguida de los medios centros y la distancia favorece al contrataque del rival en cada pérdida. Así fue. En la segunda mitad no cambió la tónica y llegó el tercero. Con poco tiempo para el final el Dénia se deshinchó, perdió por lesión a Ferrán y tuvo premio con el gol de Hector.

El cuarto de hora final siguió igual pero ya sin fuerzas espabilando el local que tuvo en Hucha, la calidad y el cuarto y definitivo gol.

En resumen, demasiado castigo para un Dénia que estuvo bien, aunque el marcador diga lo contrario. Y es cierto que su ataque y su ímpetu, sobre todo por banda, es esperanzador de cara a la clasificación, pero debe corregir su distancia entre líneas y arropar más a la defensa, que sigue sin defender bien cuando se genera un ataque en contra y a la contra.