Una conferencia-debate sobre la realidad del sector agrario valenciano y su encaje en el modelo de ciudad de Dénia previsto en el Plan General Estructural, posiblemente ofreció ayer una perspectiva radicalmente distinta a lo que supone esta actividad. Dado el peso que el PGE, en actual proceso de exposición pública, concede a la preservación de las tierras destinadas a la agricultura, el Cercle Empresarial de la Marina Alta, junto con la Federación de Asociaciones de Vecinos, invitaron al presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, a explicar cual es la situación actual del sector agrario valenciano y la posibilidad de su implantación como modelo económico base para Dénia.

“La agricultura”, dijo Aguado, “es una empresa, no un escaparate”. Es más, el presidente de los agricultores advirtió de que la creencia en que la protección de una zona por un asunto de índole paisajística vaya a recuperar la actividad agraria es erróneo, ya que suele darse el caso contrario. “En un mercado libre, si proteges el suelo e impones condiciones al agricultor, lo estrangulas”, afirmó. Con conocimiento de causa, no en vano lleva años representando al sector agrario de la Comunitat Valenciana, Aguado incidió que otra cosa distinta es plantear un parque agrario.

En este caso – que sí dijo que resultaba más interesante- haría falta implantar nuevas infraestructuras agrícolas (como naves industriales para el procesado) y sistemas de riego inteligentes, además de ofrecer una serie de ventajas a las explotaciones agrarias. Por este motivo, la viabilidad de crear o no dicho parque, debería ser objeto de estudio y precisaría de un presupuesto adecuado. “Si no se hace así”, insistió “esto no tiene ningún sentido y carece de lógica”, ya que los campos, lejos de cultivarse, terminarán quedando yermos. En la actualidad, y según recoge el documento del Plan General Estructural de Dénia expuesto al público, la ciudad destina ya alrededor del 25% del término municipal -algo más de 1.300 hectáreas- a la agricultura, si bien se trata en su mayoría de pequeñas fincas que dan empleo al 0,32% de los trabajadores en activo en Dénia, es decir, a 46 personas. Si se quisiera transformar este modelo en uno económicamente rentable, haría falta además una gran cantidad de caudales hídricos. Según se expuso en esta conferencia-debate, el Ministerio de Medio Ambiente, tienen en su catalogación los acuíferos de la Marina Alta y en concreto de Dénia como “mala”, por lo que en caso de llevarse adelante la idea de realizar un cultivo intensivo en regadío muy posiblemente la CHJ emitiría un informe desfavorable. Obviamente, podrían tomarse medidas correctores, pero en ningún caso se permitiría la apertura de nuevos pozos destinados al riego, “y la agricultura necesita agua”.

Respecto al modelo «Copenhague», Aguado puso en duda que realmente se conociera en profundidad dicho modelo ya que aunque es cierto que originariamente fue una ciudad pesquera en la actualidad la base de su economía son las empresas de biotecnología. En cambio, si de lo que se pretende hablar es de «agricultura de proximidad», este término, aclaró, incluiría perfectamente un producto que se transporte 50 km, por lo que la Marina Alta como territorio en conjunto podría ser suficiente para cubrir esta necesidad.