Estos días, las redes sociales, abordan con intensidad, el asunto de la peatonalidad en muchas de las calle de Dénia. Una medida que no gusta a todos pero que el propio Alcalde Vicent Grimalt defiende a partir de la calle principal Marqués de Campo bajo el argumento de «una ciudad para las personas».

Lo cierto es que con la pandemia del coronavirus y la necesidad de defender la distancia social, se han dado pasos adelante sin que se asegure que lo que hoy se ve a pie de calle, quedará para siempre.

El debate más acusado como es de tiempo inmemorial es la de la calle Marqués de Campo, que se cerró junto a la Glorieta incluso antes de que abrieran las terrazas de los establecimientos de hostelería. Una arteria sobre la que Grimalt no ha escondido nunca que es partidario de ello. Como ha justificado la posible peatonalidad de otras calles frente a los defensores de que no se anulen tantas plazas de parking, recordando que hay 3.000 plazas periféricas disuasorias. Otras calles también han «sufrido» modificación en el número de plazas de aparcamiento y la colocación de pilones separadores. El caso de la calle de la Explanada de Cervantes, la alegación es que es terreno de dominio de costas, sin embargo, se ha pintado una línea contínua que amplía el paso del peatón y anula los aparcamientos de uno de los lados de la calzada.

En definitiva sigue abierto el debate que ni siquiera ha aliviado la situación de la pandemia o la colocación de pegatinas en el suelo indicadoras de la dirección a seguir al principio de calle, que por un lado, son apenas apreciables si no emprendes la marcha desde el principio de la calle o que son ignoradas totalmente por el peatón.