Lo ocurrido el domingo en el Diego Mena no debe ser más que ese partido en el que la responsabilidad de la suma de tres puntos, pesa hasta el punto de borrar las ideas aa un equipo. Eso le debió pasar a un Dénia infinitamente superior a su rival, el Tavernes, quien le acorraló incomprensiblemente durante toda la segunda mitad haciendo peligrar el 1-0, marcador final y definitivo. El porqué los dianenses se amedrantaron y se encerraron atrás, sí, fue mérito de un equipo modesto que debió decirse aquello, de perdidos al rio. Es de suponer que lo trajo la tarde de forma aislada y que el equipo y sobre todo su cuerpo técnico, habrá tomado buena nota de que encuentros de este tipo, necesitan de una estabilidad en la alineación que le haya dado resultados en el anterior partido. Menos mal que la plantilla ofrece unas garantías enormes en defensa.
Ahora, esa preocupación mental, precipitará la contratación de Oscar Gomis, un lateral que por una lesión dejó La Nucía y solicitó entrenar con el Dénia para recuperarse. Pero en el ánimo del jugador está quedarse y más cuando el fiasco de Jaime Contreras que ha acabado marchándose deja un lateral hueco. Relativamente, porque con Ribes, Ferrán Monzó, Alex y Céspedes, el equipo va servido. Si la tesorería lo permite, pues adelante, pero el Club se ha fijado como prioridad la contratación de un delantero goleador, cosa complicado so pena que los equipos de tercera o segunda B, que descarten opciones tenga el hombre que se busca. Lamentablemente la calidad de Sergio Poveda no se está traduciendo en goles y eso está condicionando los resultados que se esperaban de un hombre con su currículum y también su caché.