Durante el confinamiento y las dos primeras fases, hemos venido recibiendo, las actuaciones policiales frente al COVID 19. La mayoría de ellas se ciñeron a la movilidad cuando sólo se permitía una persona en los establecimientos autorizados y los vehículos. Hubo días sobre todo en la fase 1 en la que la gente se relajó y por desconocimiento, bien por insolidaridad, los expedientes y las multas fueron más numerosas frente a por ejemplo los botellones.

El balance en general ha sido satisfactorio si bien los reproches han llenado las redes sociales en demanda de solidaridad con los sanitarios y  personal de primera línea y cómo no con los fallecidos, residentes sobre todo.

En total se han impuesto entre el 22 de marzo y el 7 de junio, 1949 denuncias.

En estos momentos y cuando los expertos advierten que tras el verano, podrían volver los rebrotes frente a una economía «tocada» seriamente y que nos podría llevar a la quiebra a más empresas de las que ya han tocado fondo.

Y sencillamente se trata de tres máximas que no deben perder: el uso de mascarillas que pasa a ser norma obligatoria en la nueva normalidad, distancia social y lavado de manos (higiene en general).

Es por ello que existe una preocupación seria en los representantes del equipo de gobierno por el comportamiento que se pueda producir en la noche de San Juan o en las fechas de Fiestas Mayores que si bien están suspendidas, ya las redes hablan de peñas que pretenden reunirse ante el estado de normalidad.