A los 75 años de edad se nos marchaba Luis de la Cuadra, ese hombretón de pelo largo y barba, ya blanca como la edad tinta inevitablemente. Ese hombretón que llamaba sin quererlo la atención en su deambular por la calle, calle Campos arriba, calle Campos abajo.

Arquitecto de profesión y apasionado del rugbi. Fundador del Club de Rugby Dénia, club que sigue en la brecha y que tuvo en Luis al hombre que engrasó la máquina de un grupo de gente que respondía total y absolutamente al perfil del jugador de un deporte extremadamente viril pero que tenía y tiene un modélico tercer tiempo. El que tras el partido junta a los equipos rivales en torno a un buen número de cervezas.

Ese espíritu era el de Luis de la Cuadra. Inevitable no tener con el una conversación de periodista sobre los temas diarios que Dénia movía.

Hoy, los clubes más representativos de España, le recuerdan en sus redes sociales, especialmente el valenciano de Les Abelles, uno de los más prestigiosos a nivel nacional en el que Luis se mostró y demostró, el personaje que era.

Descansa en paz el amigo que se llevará su «ovalado» en la maleta , allí donde vaya.