Por fin, partido con público y medidas de seguridad bien cumplidas, con colegiada que estropeó su labor en la primera mitad.

Dos accidentadas jugadas condicionaron la igualdad de la primera mitad. El penalti tonto que sucede a un disparo que va a las manos del defensor con el gol del Alicante y una decisión de la colegiada que deja seguir tras una durísima entrada ante sus narices y acaba con tres tarjetas a los dianenses por protestar.

Todo ello en una mitad en la que apenas hubo ocasiones, dos de peligro creadas por un buen y experimentado Alicante a quien plantaron cara los de Esteban que sacó al medio centro  a Ferrán cubriendo Peña y Lucas la posición de central con Pablo y José Martí en los laterales. Un Dénia con más cabeza que no jugó alocado como otras veces y que juntó más las líneas y con mayor presión delante con Fayé y Panucci.

Un claro espejismo que aclaró un experimentado Alicante, física y defensivamente impecable y que aprovechó su superioridad sobre todo cuando los locales tras el segundo gol visitante volvieron a las andadas con el movimiento de todo el banquillo y la vuelta al juego precipitado que se tradujo por ejemplo en una protesta colectiva que dio pie al tercer gol a placer.

El cuarto fue una puntilla que deja tocado al equipo tanto en la tabla como en su moral.